10 Razones para NO Ahorrar para la Jubilación

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Cada vez es más habitual escuchar a los políticos y a los periodistas que tienen a sueldo hablar de la importancia de ahorrar para la jubilación.

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Y por muy importante que sea este tema, hay una clave general que no hay que perder de vista: los políticos mienten, para eso los elegimos, para que al escucharlos podamos tener la certeza de que la verdad es lo totalmente contrario a lo que dicen.

Pues bien: hoy en ahorro.net vamos a ver 10 razones por las que no ahorrar para la jubilación, sí, has leído bien: hoy ponemos ante tus ojos el decálogo más políticamente incorrecto que podrías encontrarte, el de por qué debes dejar de pensar en algo tan superficial y baladí como lo será el invierno de tu vida.

Verás como, aunque no te lo esperes, terminas estando de acuerdo con nosotros.

Lo que pasa es que lo que tenemos que ver, aún, es si en lo que estamos de acuerdo es en que esas razones son o no incorrectas, que todo puede pasar, pero como seguramente son juicios que han pasado o que todavía pacen serenos por tu mente, será mejor darles un repaso juntos.

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A ver si así conseguimos desmenuzar qué hay detrás de cada uno de estos tópicos de cara a recapacitar sobre algo que, tarde o temprano, se cobrará la importancia que finalmente tiene.

 

1. Diez razones para no ahorrar para la jubilación

 

1.1 Tengo gastos más importantes que hacer ahora mismo

Hay quien obvia que la clave del pensamiento ahorrador es renunciar a satisfacciones presentes en favor de satisfacciones futuras, por lo que es fácil que una persona no ahorradora no vea con buenos ojos no ya preparar un gasto a medio plazo, sino lo que nos atañe: ocuparse de su jubilación.

Por ello, lo principal sería saber qué queremos decir con «gastos importantes», pues tendemos a confundir la prioridad con la mera sucesión cronológica.

Si piensas que algún gasto superficial, prescindible o incluso contraproducente puede ser «más importante» que ahorrar para cuando pueda hacerte falta disponer de un buen monto de recursos… es posible que debas aclarar tus prioridades, o no, eso va con la personalidad, al final todo es cuestión de plantear las cosas para que salgan como uno realmente prefiere.

¿Has revisado tu escala de valores y comprar ahora esos zapatos de tacón te parece más importante que ahorrar para el implante de cadera que seguramente harán que necesites?

Pues como decían en el patio de mi guardería: tú mismo y tu organismo.

 

1.2 Ya habrá tiempo más adelante

Antes de decir nada, habría que repasar lo que es el llamado «interés compuesto», que a fin de cuentas viene a traducirse en que el dinero en los planes de ahorro renta más cuanto más tiempo lleve invertido con ese objetivo.

Pero sin entrar en minucias técnicas, el argumento de que siempre habrá tiempo es de lo más infantil… pero sobre todo, inútil. Es una verdad a medias que en nada sirve para llevar a cabo lo que una persona ahorradora sabe que es esencial: planificar. Para ayudarte con esta planificación, en este artículos te hablamos de las mejores apps de control de gastos.

A todos nos pasa que, a medida que mejoramos a la hora de hacer previsiones, en lo que a las finanzas personales se refiere, suele parecer que nunca era demasiado pronto y que siempre es demasiado tarde.

No hay por qué ser catastrofista, tal vez no sea «ahora» el momento, pero una persona previsora puede distinguir perfectamente el momento de una dificultad temporal, que pasará tarde o temprano, después de la cual podrá retomar unos hábitos de ahorro.

Así que dejémonos de una vez de frases que son excusas veladas para la pereza. El momento para empezar a ahorrar es… siempre, y si por alguna razón momentánea no puede ser así, entonces determinemos concretamente cuándo vamos a ponernos a prepararnos para lo que viene.

En este artículo te mostramos 7 sencillos trucos para ahorrar en casa.

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1.3 Tal vez, no voy a vivir lo suficiente para jubilarme

Y como dice José Mota…«¿y si «sí»?

Detrás de esta frase se esconde un egoísmo enorme, para empezar, mi vida es mía y la malgasto como quiero. Eso está muy bien, como si no existieran los demás.

Para seguir, ¿qué pasa si esta mamarrachada no llega a consumarse?, ¿qué pasa si de verdad llegas a vivir para jubilarte pero llegado el momento no puedes valerte por ti mismo o por ti misma?

Cuando una persona supera la adolescencia, que suele ser a los 16 años para uno mismo y los 25 para todos los demás, este tipo de chorradas de «pues me mato porque total a todos os va a dar igual» empiezan a sonar ridículas. Podían tener gracia en boca de aquel compañero o aquella compañera del instituto que se pintaba los labios de negro y sufría crisis existenciales ligadas a un suspenso en matemáticas.

Pero a medida que se empieza a ver que la vida iba en serio, es mejor dejarlas únicamente para esas series televisivas de miércoles noche con las que se rememora la propia estupidez pasada desde el presente de un cómodo sofá.

Si de verdad quieres vivir la vida, piénsala como un todo, tal y como venía representada en aquel acertijo del animal que camina a cuatro patas por la mañana, a dos a mediodía y con tres al atardecer. Y afírmala tal y como es, porque, my friend, como decía Rocío Jurado, «el invierno llega, aunque no quieras».

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1.4 Me encanta mi trabajo, no me importaría trabajar con 70, 80 ó 90 años

Este es un argumento bastante repetido que, sin dejar de tener sentido, está ligeramente reñido con la esencia de la naturaleza humana.

No, no queremos insinuar que el homo sapiens sea un bicho perezoso, pero sí que es «un bicho», es decir: un animal, un ser vivo, una cosa biológica que crece y envejece.

Tal vez a día de hoy, en plena juventud, sea difícil plantear que, en otro momento, lo que uno piensa se invertirá, porque así lo determinará la fuerza que nos mueve. Lo mismo que hoy te empuja en cada paso algún día puede hacerte desear descansar.

Una buena prueba de esto la puedes encontrar si mantienes alguna afición deportiva, entre los deportistas más jóvenes, es habitual encontrar un animosidad nutrida por el afán de aumentar la carga, la velocidad o el esfuerzo. Entre los más veteranos, el placer de una partida de tenis, de fútbol o de una ruta de senderismo viene dado por muchísimos más factores que solo el ojo adiestrado puede conocer.

No juzgues lo que hoy te hace feliz como lo único que te hará feliz siempre, llegará un día que de camino a la cima te apetezca más pararte en un recodo, y que empieces a disfrutar de las cosas circundantes más allá de lo que siempre consideraste la única vía al éxito.

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1.5 La seguridad social se hará cargo de mis necesidades

Sin duda, este argumento es bastante definitivo, en caso de que venga acompañado de los pertinentes cálculos.

Hay quien necesita más y quien necesita menos. ¿En qué grupo estás?, ¿puedes vivir con mucho menos? La vida es, a fin de cuentas, una emulsión de tiempo y dinero: ¿qué harás cuando te sobre de uno pero te falte de otro?, ¿crees que podrías ser feliz aunque tuvieras muchos menos recursos?

¿Has hecho las sumas y las restas?, ¿sabes ya cuánto recibirás? Hoy en día los sistemas informáticos de la administración permiten ir viendo la evolución de cada cotizante, con previsiones que pueden ayudarte a planificar.

Si usas este argumento sin haber hecho antes las consultas pertinentes, tal vez al hacerlas te des cuenta de que se vuelve completamente en tu contra. Y como estas cifras son totalmente personales, lo mejor que puedes hacer es conocerlas por ti mismo y llegar a la conclusión que te corresponda.

Y una cosa: recuerda que quienes ves hoy viviendo de su jubilación son personas que seguramente cotizaron muchísimo más de lo que hoy se cotiza de media, personas que trabajaron desde muy jóvenes y que sumaron muchos años de esfuerzo personal para que la sociedad pudiera progresar. Si de verdad piensas que vas a poder cotizar durante 40 o 45 años y luego disfrutar de ello… ¿a qué edad piensas jubilarte?

 

1.6 No sé cómo ahorrar para la jubilación

Para empezar lo que hay que hacer es habituarse a ahorrar, coger mejores hábitos, planificar, revisar nuestros gastos… Con un poco de atención, no es difícil discriminar qué gastos pueden ser prescindibles de cara a generar algunos ahorros poco a poco.

Una vez vayas viendo como eres perfectamente capaz de ajustarte a un presupuesto… haz por enterarte de qué te conviene más. Hoy en día, puedes conseguir información sobre productos financieros de todo tipo, con total transparencia, cada vez son más y más variados, mejor adaptados a todo perfil de cliente. Vivimos en democracias de mercado pletórico y esta oferta se extiende también a los servicios de banca y postbanca.

Como un producto novedoso en este sentido, te recomiendo que utilices la tarjeta de Bnext, totalmente gratuita en todos los sentidos y con la que podrás ahorrar en comisiones y beneficiarte de su sistema de recompensas.

Desde que empieces a concienciarte hasta que contrates un plan de pensiones, pasarán meses. No es una decisión que se toma de un día para otro, no es la compra ajetreada de entradas para el próximo concierto de Rosalía, hay muchas cosas que tener en cuenta.

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1.7 No sé cuánto dinero necesito ahorrar para la jubilación

Suele calcularse que una persona puede mantener su nivel de vida con el 70% de la cantidad de su salario una vez llega su jubilación. Se llegaría a esa fracción al darse por sentado que se dispone ya de ciertos bienes que no haría falta comprar, es decir: de aquí a que te jubiles tendrás que hacer frente a gastos en equipamientos o inversiones que, en cierto momento, habrás terminado de abonar.

Pero como te indicábamos en el número 5, esto también depende de la persona.

Si, por ejemplo, buena parte de tu ocio está ligado a tu trabajo, pues te mandan a muchos sitios aprovechas par alargar tus estancias por trabajo para hacer turismo… eso llegará un momento que se acabe. Si la compañía en la que trabajas tiende a ofrecer actividades de empresa a sus trabajadores, ese es un tiempo de ocio con el que tendrás que dejar de contar.

También es cierto que una persona jubilada puede aprovechar mucho mejor las temporadas bajas, en lo que a viajes se refiere, que es, como sabes, muchas veces el grueso del gasto de un viaje. Pero hay otras ventajas de las que ya no se puede disfrutar, pues todo en la vida tiene pros y contras.

Si quieres empezar a ahorrar mientras viajar, seguro que te interesa este artículo sobre cómo pagar con tarjeta en el extranjero ahorrando en comisiones.

Una vez más hay que decir que el dinero que uno necesita depende de lo que uno quiere hacer. No hay cifras absolutas, sólo ciertas aproximaciones,la única forma de acceder lo mejor posible a ellas es mediante una buena planificación, y eso es lo que deberías empezar a hacer.

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1.8 Ahorrar para la jubilación es demasiado complicado

Fernando Savater suele decir que «si la educación te parece cara… ¡prueba con la ignorancia!». Y es que, al final, todo el esfuerzo y aprendizaje que dediques a planificar tu futuro va a redundar en tu beneficio, aunque ahora te cueste verlo.

Existen empresas y expertos, ligados al mundo de la banca pero, también independientes, que pueden ayudarte. Son personas que conocen la legislación, la oferta en el mercado, que tienen experiencia con clientes anteriores para saber qué es lo que más te conviene…

El único problema es que, muchas veces, confiamos en un experto a la hora de comprar material deportivo, ropa, moda… pero preferimos seguir pensando en las finanzas personales como en un mundo hiperprivado en el que nadie puede entrar a ayudarnos. Pensar así sólo sirve para cerrarse ante posibilidad de mejorar nuestra economía personal, como la automedicación es casi una garantía de que nuestra salud no mejorará.

Con toda la información disponible en internet y la alta profesionalización del sector financiero, aludir hoy a una «ignorancia» para justificar el no tener una mejor gestión del propio dinero es un argumento con pocos metros de resistencia…

Si te dejas aconsejar en el gimnasio para aumentar tu flexibilidad o tu coordinación, ¿por qué no dejarte aconsejar para mejorar la organización de tus ahorros para la jubilación?

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1.9 Puedo tener suerte

Sería un argumento definitivo si no fuera porque… no es un argumento., al menos no para una persona adulta.

Suena raro justificar el carecer de planificación pensando en que no hará falta, pues, justamente, planificar es prever qué y qué no hará falta y organizarse de cara a ello, y la suerte en esto solo juega desde fuera, desde el límite, como horizonte de imprevisibilidad que hay que reducir al límite.

Lo sabe cualquier aficionado al póquer: la clave está en reducir al máximo cuánto juega contigo el azar. Si te rindes a él desde la primera mano, la estadística dice que a medio plazo es imposible no perder.

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1.10 No tengo que preocuparme de la jubilación porque mis hijos pueden cuidarme

Claro que sí, guapi. Quieras que no, pensar esto es un buen punto de comienzo, detrás de esta asnada, hay, por lo menos, una visión capaz de reconocer que en cierto momento de la vida necesitaremos ayuda.

Y es que es de eso de lo que se trata cuando hablamos de ahorrar para la jubilación, de asumir que los seres humanos somos gentes estupendas pero que algún día no podremos valernos por nosotros mismos tal como lo hacemos hoy. Y entonces, habrá que recurrir a lo que tengamos disponible.

Si son los ahorros, hay claves, trucos, hábitos y maneras que harán que sean lo mayores posibles. Y si de verdad van a ser tus hijos, haz lo posible por tener muchos, y ya puestos de todas las razas (no vaya a ser que venga una epidemia y te quedes sin el sustento de tu jubilación).

Si por lo que sea empiezas a verle lagunas al plan de que te sustente tu prole, la orientación que te hemos ido dando puede que te sea útil de cara a hacer un plan real.

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2. Conclusiones: ¿ahorrar o no ahorrar para la jubilación?

Planificar la jubilación es una tarea difícil, pero no imposible, que se basa en una concepción humilde de uno mismo o una misma, a saber: que en el futuro necesitaremos tener algo en lo que apoyarnos, y generosa: que ese algo es mejor que sea el fruto de nuestro esfuerzo a que sea el esfuerzo futuro de los demás.

Por ello, generalmente los argumentos en contra de ahorrar para la jubilación suelen venir todos acuñados desde un cierto infantilismo, desde una falta de perspectiva sobre la vida como un proceso de crecimiento y envejecimiento, sin que esto sea más o menos triste, simplemente es real.

Por ello, deberíamos dejar de pensar que toda la vida tendremos las fuerzas y las aspiraciones que tenemos en la juventud y tratar de empatizar con nuestro yo-futuro, que es una manera, además, de volvernos compresivos con los mayores que nos rodean. Aprenderemos muchísimo más de lo que pensamos de ellos en ese proceso.

Como ves, nos hemos empleado a fondo para analizar los argumentos que habitualmente se puede uno encontrar en contra de ahorrar para la jubilación. ¿Conoces alguno más? Porque de ser así, ¡no dudes en hacérnoslo llegar en los comentarios!