Descubre las Mejores Bibliotecas de Madrid: Concentración e inspiración

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El estudio es una actividad muy personal.

La más personal, cabe decir, de todas las actividades.

Por eso, un espacio como una biblioteca ha de ser mucho más que una mera silla, un respaldo y una mesa en la que pasar muchas horas.

El descanso es parte del estudio.

Y cada momento que pasamos en una biblioteca, cuenta para el resultado final que buscamos en nuestra investigación.

Por eso, si estás tentado o tentada a buscar un nuevo hueco en el que empollar tus apuntes.

Aquí te recomendamos las mejores bibliotecas de Madrid que quizá están por descubrir para ti.

Cada uno tiene su carácter y no todos van a coincidir con el tuyo.

Para aquellos que son responsables.

Es decir, si eres de los que estudia con tiempo, y vives en la capital de España, tal vez te animes a probar alguno o todos ellos.

En la variedad está el gusto, y también a la hora del estudio uno puede tener un día un afán de comodidad que difiera del de oro.

 

Medialab–Prado: mucha actividad, mucha inspiración

En la Plaza de las Letras, calle Alameda 15, a medio camino entre el Caixa Forum y la estación de Atocha, podemos encontrar este centro.

Medialab–Prado se define como «laboratorio ciudadano», por lo que puedes esperar encontrarte mucha actividad en él.

Los temas principales de sus talleres suelen ser la experimentación del espacio político, la ciudad y la participación.

Puede parecer que no es un lugar apropiado si vas con intención de centrarte en estudiar y aislarte del mundo.

Pero este tipo de espacios suelen ser inspiradores, además de proporcionarte nuevas perspectivas para lo que quiera que estés haciendo.

Te vas a encontrar con muchos grupos de investigación y trabajo en diferentes áreas.

Por lo que seguramente hay con quien mantener una conversación interesante en los descansos con alguien que se interese por lo tuyo.

Temas como la accesibilidad para discapacitados, modelos de organización social, sostenibilidad alimentaria, nuevas tecnologías… todos ellos están periódicamente presentes en este lugar.

Sus salas tienen un aura futurista muy inspiradora.

Y por supuesto, tiene lo que tú buscas, biblioteca y cantina.

Si eres de los que bullen como método de trabajo, este hervidero de actividades puede funcionarte como lugar.

Con sus talleres, cuyo lema muchas veces es «repensar», en torno a tus ratos de estudio, seguro que te llevas a casa alguna idea nueva que rumiar.

Si tu mejor forma de memorizar es relacionar ideas y aplicar lo que estudias al análisis de la realidad inmediata, aquí vas a encontrar nuevas perspectivas cada día.

Estudiar puede ser una actividad muy solitaria.

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Quizá con tanta inspiración, sensación de comunidad y trabajo en grupo rodeándote consigues recuperara de entre la pesadez de tus apuntes el contacto con el mundo.

Como su propio nombre indica, está muy cerquita del Museo del Prado.

 

Iván de Vargas: una biblioteca moderna en el Madrid turístico

Es posible que hayas pasado por la calle de San Justo número 5 y te hayas preguntado por un edificio de aspecto moderno que rompe el estilo arquitectónico de la zona.

Esa es la biblioteca Iván de Vargas.

Un edificio con actividad interior en una zona donde las fachadas conforman un espacio turístico del Madrid más clásico.

Vamos, que la ruptura no es solo estética, también es funcional.

La biblioteca Iván de Vargas es un espacio que está actualmente en uso... con los usos propios de una biblioteca.

A parte de las salas en las que te labrarás un futuro de provecho para una sociedad altamente competitiva en la que nadie te va a regalar nada.

También hacen conferencias, cuenta-cuentos para niños, exposiciones de fotografía o arte…

Lo típico de una biblioteca.

La única peculiaridad es que está en una zona muy bonita, donde cabría imaginar que todo esté orientado al disfrute turístico de Madrid.

Si crees que vas a ser capaz de cambiar el chip de ir por la calle con plena entrega ensimismada a la belleza de las preciosas casas del Madrid más vital de antaño a sentarte y concentrarte con tus apuntes, apúntatela.

Si no, no dejes de echar un vistazo alguna vez que pases cerca.

Para cualquier estudiante o persona dedicada a la investigación, no deja de ser curioso encontrar un centro de trabajo tan bien integrado en un área mayormente turística.

El conocimiento puede resistir la turistificación, aquí tienes la prueba.

Plantéatelo bien y… ¡únete a esta resistencia!

 

Biblioteca María Zambrano: donde la UCM pierde su nombre

Por su recogimiento y casi aislamiento, la biblioteca María Zambrano es una de las bibliotecas de la Universidad Complutense más interesantes.

Se encuentra entre los edificios de Historia y Filología, en la última parada de los buses F y G.

Un lugar al que nunca irías ni a ligar, porque ya me dirás quién va a buscar partido entre gente de letras.

Lo que sí puede servirte es para sentirte en aislamiento total de la vida civilizada.

En una especie de búnker de mesas corridas y enchufes para cargadores de portátiles y móviles.

Rodeado de personas desconocidas con quienes tal vez tengas que sobrevivir a un apocalipsis inminente.

Si te cunde un rato largo de trayecto para mentalizarte con el "tracatrá" del transporte público mientras machacas tus oídos de cara a tu sesión infernal de estudio, María Zambrano tiene una silla cómoda esperando para ti.

En realidad, es un espacio diáfano y con muy buen ambiente donde trabajar sin que nadie te moleste.

La localización puede ser una ventaja si a la vuelta te preguntan de donde vienes, a estas horas, con rasguños en la cara y una piel de lince ibérico como única protección ante el frío invierno.

Y lo de las horas va en serio, porque la María Zambrano es de las bibliotecas de la Complutense que más a menudo abre en fechas que las otras cierran.

 

Biblioteca Nacional: está todo

Paseo Recoletos 20-22.

Y dos palabras lo resumen: está todo.

Su depósito de libros es «el» depósito de libros.

Si eres un investigador, seguramente ya has tenido que subir las escaleras de esta institución tan importante.

La biblioteca nacional es, como su propio nombre indica, una biblioteca.

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Esto quiere decir que a parte de su valor como edificio histórico y centro de almacenamiento de obras escritas en España, tiene sus salas de lectura, su reprografía, sus aseos… sus movidas de biblioteca.

Piérdele un poco de respeto al nombre y prueba a acudir a ella como quien se sienta en un pupitre del aula de estudio del instituto.

Descubrirás que estudiar sigue siendo igual de laborioso en cualquier parte.

Como imaginarás, el acceso a cierta parte del archivo de 26 millones (sí, eso dicen) de volúmenes y obras resguardadas en la biblioteca no está abierto a todo el mundo.

Incluso los investigadores más avanzados tienen que pedir ciertos permisos especiales para acceder a según qué documentos.

Esto no quita que para el público general no exista una colección inmensa que seguramente se tardaría varias vías de ballena azul en consultar entera.

Si todavía no te animas, lo mejor que puedes hacer es echar un vistazo a modo exploratorio un día que pasees por las cercanías del Paseo Recoletos.

Un lugar tan imponente puede resultar demasiado ostentoso para estudiar para quien no esté acostumbrado.

Y quizá tu mañana se vaya más en observar los majestuosos ornamentos de este espacio que a tus apuntes de quién sabe qué "macanada".

Por eso, como este lugar es patrimonio de todos y tiene un valor sencillamente incalculable, intenta conocerlo por tu propia mano.

Echa un vistazo a la biblioteca.

Si además crees que es un lugar que por tu carácter puede servirte para concentrarte y obtener lo mejor de ti mismo o de ti misma, hazlo.

Ya vas viendo que esto de las bibliotecas es como lo de los calcetines, tienen que ser bonitos por fuera, pero sobre todo resultarte cómodos por dentro.

En el caso particular de la Biblioteca Nacional, descubre cuanto antes esta prenda pues, si crees que puede servirte de algo, es un privilegio que la tengas.

 

Comercio y turismo: nido ocasional de búhos

En avenida de Filipinas número 3, la Universidad Complutense tiene situada su Escuela de Comercio y Turismo.

Al estar dentro del cuerpo de la ciudad, en una zona en la que abundan las residencias y pisos de estudiantes.

Esta biblioteca es muchas veces la agraciada con el don de la nocturnidad por la antigua Universidad Central.

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Como sabes, los horarios de las bibliotecas son restringidos y el gasto que ocasionaría que todas abrieran por la noche supondría unos recursos que la universidad no tiene.

Hay gastos mucho más importantes que hacer, claro está.

Pero alguna vez sobra dinero de cursos de costura y danzas húngaras que no se llevan a cabo y durante las épocas de exámenes se deja abierta alguna biblioteca por la noche, con su luz eléctrica y su personal y todo.

Esta es muchas veces la de Comercio y Turismo.

La de «Islas Filipinas», para abreviar.

Llegar es fácil (hay parada de metro de la línea naranja – número 7), puedes incluso, si eres de andar, acercarte a pata.

Como te decimos, está integrada en el tejido urbano de Madrid y es una zona con sitios donde comer, tiendas 24 horas, etcétera.

Perfecto para el café y sándwich de las 4 de la mañana con el que esperas memorizar a tiempo los tres temas que te faltan para mañana.

Como en el fondo eres una persona previsora, lo mejor que puedes hacer es acercarte algún día, con tiempo a conocerla.

No dejes para el último día reconocer el terreno de las que serán tus noches toledanas más divertidas.

Pásate un día por Islas Filipinas y escoge cafetería fetiche e itinerario de ida y vuelta.

Como puedes imaginarte, los días, concretamente las noches, en las que esta biblioteca tenga horario nocturno estará atestada de gente.

Prepara tu parapeto, tus codos en modo guerra, las chinchetas con las que defenderás tu asiento.

Eleva una alambrada y afuera deja el tiempo, que diría Ana Torrent.

La noche es joven.

Tú también.

Estudia, leñe.

 

Facultad de Periodismo UCM: biblioteca con mucha comunicación

Nadie sabe a ciencia cierta para qué hace falta una carrera si tu trabajo consiste en gritar en «Sálvame».

Pero si te acercas por la Facultad de Periodismo y no te pierdes buscándola, descubrirás que hacía falta conocer un nuevo concepto de biblioteca.

Esta biblioteca es un espacio bastante conflictivo en el que estudiar se convierte en una prueba de superación ala que es muy recomendable auto-someterse.

Si vas a preparar unas oposiciones, tienes un examen de esa asignatura que te ha quedado varias veces o quieres volverte monje tibetano.

La biblioteca de Periodismo de la Complu puede ser tu espacio de preparación para alcanzar el grado de autocontrol que necesitas.

Concéntrate.

Lo primero es llegar.

Y no es fácil, el edificio de Ciencias de la Información está inspirado en el llamado brutalismo.

Que funcionalmente se traduce en que para ir a cualquier despacho o estancia tienes que hacer como si te estuvieras perdiendo.

Amenábar la eligió como escenario para su «Tesis» por algo.

Tendrás que subir y bajar escaleras, girar a izquierda y también a la derecha…

No, no creas que lo solucionas yendo en ascensor, porque depende del que cojas tendrás que pulsar para ir a una planta u otra.

Una vez puertas adentro de la biblioteca, elige un sitio y prepárate para una experiencia estudiantil única en el mundo.

Aunque no lo creas, la gente que hay a tu alrededor son universitarios.

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Es posible que estén charlando mientras comparten sus listas de Spotify, discuten sobre quién paga menos en sus suscripción de Netflix o lamenten insistentemente lo difícil que es su próximo examen en el que les entran 12 folios.

También puede que estén liándose un cigarrillo.

Allí mismo.

Si encuentras alguno mezclando el calimocho, que no te extrañe.

El verde de la Facultad de Periodismo es uno de los más concurridos y tiene fama por sus solaces tardes primaverales de euforia post-adolescente.

En el piso de arriba hay periódicos.

 

¿Estás por Ciudad Universitaria?: Biblioteca Central de la UNED, se mira pero no se toca

La Biblioteca Central de la UNED (Senda del Rey, 5) es tan bonita que tiene horarios de visita para grupos interesados en verla.

Eso lo dice todo.

Se trata de grupos reducidos, ya que la biblioteca se usa para estudiar de verdad.

Aunque su impresionante estructura o falta de la misma, visualmente embriagadora, la convierte en un objeto artístico impresionante.

La gente que hay allí estudiando es gente de verdad, no son actores.

Podrían contratar solo gente guapa, para que el escenario resultara todavía más espectacular, pero esa gente que ves está trabajando y necesita silencio.

Así que si te acercas a conocerla, que sea desde el respeto absoluto a la labor de quienes están allí ocupándose de convertirse en gente de provecho.

 

Los arquitectos tienen las sillas más cómodas

Si quieres terminar tu periplo por las bibliotecas de Madrid mezclándote con la gente más especialita de la zoología humana, los arquitectos.

Y puedes pasar por uno de ellos mostrándote encantado de haberte conocido durante un rato, toma asiento en su biblioteca.

Verás que sensación más grata.

La biblioteca de la ETSAM (si no le llamas así notarán que no eres uno de los suyos) se encuentra en la avenida Juan de Herrera (como no) número 4.

Y sus sillas son las más cómodas.

En serio, quien quiera que fuera que la diseñó acertó de pleno.

Si vas a pasar un rato largo de estudio sentado son las mejores.

También si necesitas recostarte periódicamente hacia atrás para exhibir jactancia, autosuficiencia y sublime vanidad.

Saldrás de allí como si hubieras vuelto a nacer.

Te saldrán frases por la boca tal que «la culpa es del aparejador, que no se entera».

Y si vas de cañas con tus amigos, inconscientemente garabatearás las servilletas y te apetecerá cobrar por ello.

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Conclusión: tu estudio, tu entorno

Cuando llega el momento de estudiar, cada cual tiene sus peculiaridades y sus necesidades espaciales.

Existen muchas bibliotecas diferentes y pequeños matices pueden suponer que tu concentración sea mayor o menor.

Aquí te hemos propuesto algunas que igual no conocías.

Te recomendamos que las cates todas.

Nunca sabes dónde vas a tener ese rato productivo como nunca, dónde notas que te concentras más.

Donde se hace cundir el tiempo de forma casi mágica, casi automática.

Una biblioteca y su entorno son cartografías que tienes que descubrir, una por una, y hacer tuyas.

Anímate a conocerte las mejores bibliotecas para estudiar en Madrid.