Preparativos antes de realizar un Viaje al Extranjero

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Todas las primeras veces son raras.

Combinan la certeza de que algo falta por preparar con la curiosidad por ver cómo se desarrolla lo planeado.

Por eso, siempre es bueno poner el oído junto a quienes ya hayan pasado por esa experiencia antes y tomar nota.

De ahí la entrada de hoy, por si puede serte útil.

Hemos recopilado consejos y trucos que tener en cuenta a la hora de planear un viaje al extranjero.

Obviamente, si es la primera vez que lo vas a hacer, te parecerá que algunos tendrían que habérsete ocurrido por ti mismo o misma y si eres un viajero de categoría echando un vistazo, no cabe duda que hallarás alguna recomendación que adoptarás como propia.

Así que… sea como primera lectura al libro de instrucciones o como repaso, que nunca viene viene mal… aquí tienes un esquema sobre los preparativos antes de realizar un viaje al extranjero.

¡Échale un vistazo y coméntanos si crees que falta alguna cosa!

 

1. planifica tus fechas

Cuando viajamos, debemos ser lo más flexibles posibles en la elección de fechas.

Es así como podremos poner nuestro viaje sobre las fechas baratas que encontremos.

De manera estructural, los hoteles y albergues funcionan por «temporadas» (las famosas «alta» y «baja»).

Si puedes viajar en temporada baja, eso que ganas en ahorro te sentará de maravilla.

Además, dentro del rango de fechas en las que puedas o quieras organizar tu viaje, debes recurrir a herramientas como comparadores de precios de aviones o hoteles que te facilitarán la tarea.

Los comparadores de hoteles están muy bien, aunque al final es el tipo de alojamiento que elijas lo que realmente marcará la diferencia entre un precio u otro.

En los aviones, webs como Skyscanner sí pueden generarte un ahorro considerable con solo cambiar unas horas o un día tu vuelo, elegir una ruta nocturna o aceptar un trasbordo en algún punto intermedio.

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Algo que restringe la búsqueda son los eventos, los conciertos, congresos o competiciones deportivas a las que quieres asistir.

Ahí te toca ser inteligente y planificar con mucho tiempo.

Anímate a organizar tus próximas vacaciones en torno a ese concierto de U2 que va a ser inolvidable, esas jornadas interesantísimas en la universidad de Bucarest sobre robótica o las semifinales de la próxima edición de Wimbledon.

En estos casos, lo que debes es situar tus desplazamientos en las fechas más cercanas a esos eventos y buscar el coste mínimo, que ya verás que no es mucho si puedes viajar en, por ejemplo, miércoles.

Una vez elegidas las fechas de tus próximas vacaciones, sean completamente libres o en torno a eso que quieres ver o visitar, toca hacer el esquema de tu viaje.

 

2. Elige tu maleta

Lo primero que hay que preparar de cara a un viaje es lo que vas a llevar contigo: tu equipaje.

Y este tiene que ser un mosaico de lo que planeas hacer durante el tiempo que estés fuera.

Por tanto, organiza mentalmente tu armario portátil y colócate frente a la maleta con una primera pregunta:

¿qué maleta vas a llevar?

Habría dos extremos entre los que decidir cuál es la que es más adecuada para tu viaje.

  • Por un lado, tendríamos los enormes maletones con ruedas.
  • Por otro, una compacta mochila de viaje.

La maleta enorme con ruedas tiene una funcionalidad y la mochila tiene otra.

Si vas a pasar una larga temporada en un mismo hotel o apartamento, tendrás que llevar muchas cosas y la maleta con ruedas será la forma más cómoda de moverlas entre tu casa, el transporte y tu destino.

Si por el contrario, tienes por delante una excursión con muchas etapas, en la que pasarás bastantes horas «tirando» del equipaje, es fundamental que este sea compacto, tal y como lo es una mochila.

Sea cual sea la opción que elijas, si vas a adquirir una o tienes para elegir entre las que te ofrezcan para tomar prestada, no es mala idea optar siempre… por la más llamativa.

Con una maleta o mochila colorida, te ahorras mucha energía mental y mucho susto del tres al cuarto.

Evitas los «dónde está mi maleta», «la mía es esa, ¿no?» y etcétera que ocurren cuando llevas un equipaje negro como el de la mayoría de la gente.

como planear un viaje al extranjero

 

3. Organiza tu equipaje en diferentes bultos

Si vas a facturar, debes llevar en tu equipaje de mano la posibilidad de la emergencia.

¿A qué nos referimos?

A que no quieres encontrarte en la circunstancia de que no aparezca tu maleta por una pérdida, extravío o retraso y no tengas una muda a mano para pasar el percance.

Sin entrar a esas fatalidades, debes pensar en clave de operatibilidad de cremalleras.

Es decir: si vas a llevar varios bultos, estos deben seguir una lógica de accesibilidad en base a su urgencia, tamaño y estructura temporal:

  • Lo menos urgente, por ejemplo el segundo par de calzado, lejos; lo urgente, la cartera, a mano.
  • Lo más grande y pesado, las botellas que llevas de regalo a tu anfitrión, lejos; lo más ligero, los pañuelos, en el bolsillo;
  • Lo que vas a cambiar cada día o dos días, las mudas, bien guardado; lo que puedes necesitar ahora, la muda de repuesto, a mano.

Así que trenzando esas tres variables tus cosas quedarán en «el maletón», en la mochila o maleta de mano y en los bolsillos.

Para ello, claro está, debes conocer los requisitos y exigencias de la aerolínea (en su caso) con la que viajes.

Por cierto: no puedes imaginar lo último que puede ser llevar una riñonera o una mochila pequeña en la que guardar unas muy pocas cosas que quieres transportar cuando no puedes o no quieres seguir cargando con toda la mochila.

Una bolsa riñonera tiene el tamaño ideal para dar cuenta de tus enseres personales mínimos y por su ergonomía provee de toda la seguridad y tranquilidad que buscas cuando no estás en una zona conocida.

 

4. Cómo elegir la ropa para hacer el equipaje

Cuando prepares la ropa, tu objetivo debe ser… no llevar demasiado.

El equipaje debe ser siempre el menor posible. Los «por si las moscas» suelen volver dobladitos o sin estrenar.

Para que esto salga bien, es necesaria una pizca de abstracción.

La mínima que te permita «viajar», adelantándote a tu cuerpo, al lugar al que te vayas a desplazar.

Si no eres tan proclive a la mística, busca el tiempo que habrá en alguna página de internet.

Un truco fascinante para llevar poca ropa y bien combinada es tender a repetir piezas con distintos colores.

Es decir: si llevas tres camisas de distintos colores y un vaquero, habrás conseguido fácilmente cubrir la vestimenta de tres días de una manera sencilla, versátil dando casi igual la ocasión y con cierto estilo.

Escucha la voz de tu abuela: aunque sea verano, lleva una chaquetina, por si refresca.

Si en vez de camisas prefieres usar camisetas, selecciona una por día de entre las más sencillas y luego, si acaso, cambia alguna en favor de esa que tanto te apetece llevar.

Donde debes procurar llevar uno de más siempre es en las mudas… es decir: si vas a irte 7 días, lleva mudas para 8 por lo menos pues si vuelves a casa con una limpia habrás cumplido el objetivo.

 

5. Calzados, en plural, y accesorios (sí, también)

Si vas a hacer mucho turismo a pie, elige el calzado más cómodo que tengas. Y luego, otro más.

Es decir: lleva siempre dos pares de calzado, uno para uso ordinario y otro para poder ponerte más elegante o más urbano según cómo vengan dadas las circunstancias.

Lo creas o no, nos vestimos por los pies y por ahí cambiamos también «el chip».

Además de que, generalmente, el calzado que usamos durante todo el día, aunque sea en la ciudad, conviene airearlo y limpiarlo.

Es muy importante que incluyas unas chanclas entre tu ropa de aseo.

Si no lo habías pensado, créete que esto es algo que no quieres descubrir qué echas en falta… cuando ya no tiene remedio. 

Obviamente, los hostales y lugares para viajeros están, por lo general, preparados para ser lo más acogedora posible. Pero hay ciertas cosas, tanto concretas como de parecer personal, que a veces fallan.

Por eso, es recomendable que lleves elementos que te permitan sentirte tú mismo y pasar trances que de otra manera pueden ser no tan agradables.

Tus chanclas cumplen esa segunda función con toda garantía.

Los accesorios también son importantes porque son tu personalidad, tu toque de equilibrio y desequilibrio. Y siempre tienen que ir contigo: no olvides las gafas de sol, alguna de tus joyas o adornos preferidos.

viaje al extranjero

 

6. La electrónica es fundamental: lo dicen por la tele

Uno no elige en qué sociedad nace.

Si estuvieras leyendo este compendio de consejos para el viajero en la Roma Imperial, te diríamos que no debes olvidar tu pílum y la alfalfa de tus caballos.

En tu casi, si te vas a ir de viaje, la última pregunta que quieres oír o hacerte es «¿dónde está el cargador?».

Si eres de los que lee en libro electrónico, ya estarás acostumbrado o acostumbrada a trasladar dicho gadget de un sitio a otro.

Aunque el libro de toda la vida, uno finito y que no pese, tal vez te puede ahorrar preocupaciones en un viaje corto.

Prepara, en cualquier caso, los cargadores, los artilugios y los complementos que vayas a usar (auriculares, por ejemplo) relatántode a ti mismo qué haces con ellos por la mañana, la tarde o la noche.

Todo se ha simplificado mucho desde que existen los smartphones y ahora ya no es necesario llevar, por ejemplo, un reproductor de música, ya que están integrados en el teléfono.

Pero si eres de estas personas que necesitan estar con los cascos todo el día, ten en cuenta que en un viaje no te va a ser tan fácil cargar el móvil como en tu vida habitual y que la pantalla de este dispositivo consume mucho.

Por ello, si cuentas con algún reproductor de música que ya no uses… un viaje puede ser la ocasión perfecta para quitarle el polvo.

No tendrás que estar con las típicas preocupaciones por la batería que se acaba (duran muchísimo más) y podrás montarte tu vieoclip mental dando descanso a tu teléfono.

Algo importante: si vas a viajar a un país con enchufes diferentes al tuyo… te vendría bien salir de casa con un adaptador ya a mano.

organizar un viaje

Ah: y por supuesto, activa los modos avión de tus dispositivos en cuanto puedas, pues no quieres gastar datos en el extranjero. Lo mejor que puedes hacer es prevenir sorpresas hablando con tu compañía antes de viajar al extranjero y contratar algún bono si es que te ofrecen alguno en condiciones interesantes.

En caso contrario, no conviertas tus dispositivos en estorbos a tu tranquilidad. Desconecta todo lo que puedas, que para eso estás de viaje.

 

7. Enseres de aseo personal: el neceser de un buen viajero

Hay tres expresiones que pueden convertirte en experto o experta de los viajes de la noche a la mañana: cierre hermético, tamaño de viaje e hilo dental.

La tercera no te chirriará si alguna vez lo has echado de menos. ¿No te ha pasado todavía?: pues te lo explico: el hilo dental es una cosa que puedes necesitar para dejar de amargarte una tarde entera y que es muy raro pedir a los demás.

Conviértete en ese o esa a los que los demás saben que tienen que recurrir si se dan cuenta de que no llevan hilo dental. Podrás pedirles cantidades ingentes de dinero por prestárselo, de hecho.

Los tamaños-viaje son una cucada y algo verdaderamente cómodo. Es bastante probable que tu marca de gel o de champú, y asimismo la de pasta de dientes, oferten en formato "pocket" sus productos.

Si esto no ocurre, o para aquellos productos, como crema solar o alguna crema de descanso que uses, que no se comercializan así, viene la tercera expresión: el cierre hermético.

Nos referimos a los típicos botes redondos (de cremas de belleza, por ejemplo) que puedes rellenar para llevar tus productos. Cuanto más pequeños y ligeros sean, mejor.

Si eres consumidor o consumidora de productos de belleza, ya estarás acostumbrado o acostumbrada al tacto y la flexibilidad de estos botes.

Como colofón, un neceser de plástico con cierre hermético es la seguridad total a la hora de viajar.

Si no lo tienes, o si además quieres ser quien mejor evita futuras contingencias, las bolsas de congelador con auto-cierre son una forma de proteger cada producto de aseo de algún accidente en los demás y viceversa.

No hace falta recordarte que necesitas tu cepillo, tu peine, etcétera.

Así mismo, lleva condones y lubricante porque hoy puede ser un gran día y hoy es siempre todavía.

Durante los días o la semana previa a tu viaje, elige un espacio vacío de tu baño (una balda que liberes, una caja de plástico que puedas dedicar a ello) en el que irás dejando (como en un armarito) todo lo que uses.

Ese espacio debe ser el único en el que dejes las cosas que usas.

Esto te ayudará a visibilizar qué objetos y productos (cremas, geles, artefactos) pasan por tus manos cuando entras al baño.

Por último, aunque sean muy fáciles de conseguir en casi cualquier lugar, no te fíes y haz que tu neceser cuente con algún analgésico y remedio para las picaduras de insectos.

 

8. Documentación y cosas de persona adulta

Cuando viajabas de niño o niña con tu padre, madre o tutor/turora legal, o como puedes comprobar ahora cuando ves a tus conocidos empezar a viajar con su descendencia, es normal ir educando en un grado cada vez más alto de responsabilidad a la infancia sobre el hacerse cargo de sus cosas.

Sabes que eres un adulto cuando la cosa se pone seria… y te haces responsable de tus billetes y documentos.

Por eso generalmente es lo último que se aprende. El método: te lo puedes imaginar: elegir una mesa limpia en el que ir poniéndolo todo y haciendo repaso mental.

No puedes irte sin tus tickets y documentos de viaje.

No se puede.

No te dejan.

Así que prepara una carpeta en la que guardar todo ello.

Hay tres tipos de documentos que tienes que organizar:

  • Originales.
  • Copias.
  • Impresos.

Los originales son tu documento nacional de identidad, tu pasaporte y tus tarjetas de crédito, salud y videoclub, que nunca sabes si querrás ver una peli en Kuala Lumpur.

Si viajas a ese u otros países del globo, tal vez hayas tenido que sacarte un visado. Este documento tiene tanta importancia como tu pasaporte de cara a entrar en el país que lo emite.

como planificar un viaje al extranjero

Un documento al que debes prestar atención es el carné de conducir. Seguramente cuentas con el europeo, que es, como su propio nombre indica, europeo.

Así que te servirá allá en la Unión Europea. Más allá, en el extranjero de los europeos, seguramente necesites el carné de conducir internacional.

Obtenerlo es muy fácil y en cuanto lo tengas, le haces una copia y para la caperta.

Y es que de todos los documentos es conveniente llevar copias. Vas a la papelería de la esquina y le pides fotocopias de todos ellos. Así de simple.

Por «impresos» nos referimos a todos los billetes que ya has sacado tú, así como las reservas de hotel o albergue que llevas preparadas. Estos últimos haces el favor de graparlos.

Cuando grapes los documentos, lo haces por orden ascendente de fecha, es decir: los que vayas a utilizar y entregar antes y los que vayas utilizar al final, al final.

Es obvio.

Esto te permite:

  • Tener todos controlados, en un taco, que lo hace más fácil de encontrar al tacto y a la vista.
  • Separar el que vas a utilizar ahora (lo arrancas) del resto, en tu riñonera uno y en la mochila la carpeta (así no te lías después).
  • Tener esa información a mano y organizada si te la pide una autoridad aeroportuaria (a veces al cruzar una frontera tienes que demostrar que tienes alojamiento en ese país y billete de salida).

Con tus documentos, sus copias y tus impresos grapados en tu carpeta, está todo lo que necesitas.

 

9. Cuestiones médicas: seguros y vacunas

Una mención a parte en el apartado de documentos es la de los seguros.

Vamos a ver: si son obligatorios, todo el papeleo que tienen que llevar es documentación tan importante como los visados.

En el caso de que no sean obligatorios y estés pensando en si contratarlos o no, habla con alguien que haya hecho el mismo viaje que vas a hacer. O cualquier otro viaje.

Un seguro:

  • Facilita las cosas en caso de accidente (de salud) o pérdida (de equipaje).
  • Da mucha tranquilidad, si eres una persona nerviosa.
  • No son especialmente caros, si haces las cuentas.

Se trata de una cuestión de precaución siempre recomendable.

Si vas fuera de la Unión Europea, puedes tener un problema mínimo de salud y querer estar cubierto.

Si planeas hacer alguna actividad de riesgo o aventura, seguramente entre dentro de lo que hemos hablado antes de los seguros obligatorios. Si no es así, no te fíes y contrata uno en origen.

O directamente no contrates actividades que, a poco que no seas un cernícalo, es obvio que requieren un seguro, y no venga incluido.

En cuanto a las vacunas, no es mala idea pasar a ver al o a la médico de cabecera. Te dará buenos consejos, que como siempre desoirás, y te dará información profesional sobre qué vacunas hacen falta para ese viaje que planeas.

Si vas a viajar a algún país exótico es posible que tengas que ir a un centro de vacunación internacional, en el que te informarán no solo de las vacunas obligatorias o recomendadas, sino que también te darán pautas generales para preservar tu salud en cualquier lugar del globo.

 

10. Dinero y tarjetas

Crédito, débito y efectivo: las tres personas de la misma sustancia infinita: el dinero.

Organiza tus tarjetas como de habitual, sin dejar, si no la tenías ya, de hacerte con una tarjeta monedero o de débito de cara al viaje con una carga suficiente para operar, pero que te asegure que no te vas a llevar ningún contratiempo si tienes que cancelarla desde tu móvil.

El efectivo es una cosa muy personal. Para empezar, puede ser necesario porque en algunos lugares no aceptan tarjetas.

Te puede ocurrir que algún visado para entrar en un país conlleve un desembolso importante, con lo que si no lo llevas sacado de antes, infórmate porque puede ser que el pellizco te deje temblando.

Siempre es bueno llevar, por tanto, el efectivo que calculamos que podremos necesitar. Aunque, de nuevo, es también muy recomendable contar con alguna tarjeta adaptada a los viajeros y viajeras que te permita obtener efectivo en cualquier parte del mundo sin pagar comisiones.

Si cuentas con esas tarjetas, olvídate de esconder billetes de 50 euros en cada par de calcetines «por si acaso». Son mucho más cómodas porque las puedes cancelar desde tu móvil en caso de pérdida.

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Intenta planear tu viaje como muchos viajes de un día en los que tienes que comer fuera y gastar en café y refrescos para los ratos de descanso.

¿Cuánto gastas en un domingo en la ciudad de tus primos cuando vas a visitarles?

Pues multiplica eso por los días que vayas a viajar.

En el tema del efectivo, ten en cuenta los cambio de moneda.

Si tienes una tarjeta para viajar, ya sabrás que conviene siempre elegir hacer los pagos en moneda local si tu tarjeta cuenta, como ocurre con algunas, con alguna tasa de cambio ventajosa.

Ten en cuenta que en los aeropuertos o casas, generalmente el cambio es poco conveniente.

Lo mejor es que todo eso lo controles tú con la tarjeta que más te convenga por sus condiciones, para ahorrarte sorpresas.

Con la línea de gasto que tendrás en el país que visites (sin comisiones) y la retirada de efectivo que te pueden ofrecer esos productos adaptados a viajeros y viajeras, seguramente todo se vuelva más cómodo, tanto al planear como al realizar tu viaje.

 

11. Candados, cerillas y bridas, imperdibles y gomas

Hay pequeños trucos que pueden resolverte algún entuerto inesperado.

Si tienes una navaja suiza de las que tienen mil cosas, no la olvides.

Además de ella, algunos artículos que no son de uso cotidiano pueden venirte bien en tu mochila.

Si tienes un candado, seguramente quedes más tranquilo o tranquila en tus paseos si puedes dejarlo cuidando de tus cosas, discretamente.

Las cerillas son una tecnología dual que, por si no lo sabías, están hechas de fósforo. Eso hace que además de su uso conocido, prender fuego, tengan otro que igual no sabías o igual prefieres disimular.

Pero es que el fósforo de las cerillas, al arder, hace el mismo efecto que el incienso o que el aceite del árbol del té hervido: mata todos los olores.

Llevar algunas bridas, imperdibles y gomas también puede ser útil.

Todo el mundo debería tener en su casa una cajita que fuera de las bridas, imperdibles y gomas. Nos referiremos a las gomas elásticas de amarrar documentos, no a las que no te hemos señalado en el apartado del neceser.

Las bridas (esas cintas de plástico duro con sistema de autocierre) te pueden solucionar casi cualquier rotura en la maleta, mochila o incluso calzado.

Tu amiga la que llora desconsolada por el fin de su viaje al ver el asa rota e inservible de su macuto te convertirá en dios olímpico si lo arreglas con una de tus bridas.

Reconócelo: quieres ser el «quién» afirmativo de la respuesta a las preguntas «¿alguien tiene un imperdible?» o «¿has traído gomas?». 

 

12. Conclusiones

Si estás leyendo esto porque vas a realizar un viaje largo por primera vez o porque es como si fuera el primero como vas a vivirlo, estás de enhorabuena.

Romper con la rutina y plantarse en el quinto pino es siempre lo más liberador que existe. Y si va a ser tu primera vez, tienes por delante muchísimo que descubrir.

Para quedarse siempre habrá tiempo. Viajar es lo que no puedes dejar pasar.

De ahí que igual que cuando vas a salir por la noche eliges con mimo tu vestimenta y te preparas con esmero, tirando de experiencia e insisto, pero también de recomendaciones y consejos, ahora haz lo mismo.

Con el esquema que te proponemos, puedes preparar tu viaje mentalmente y empezar a descubrirte en cada una de las circunstancias que llegarán, con lo que verás que carencias de corte personal ves que tienes también que cubrir.

Nuestra propuesta era la de darte una plantilla de los «básicos» de los que seguro que tienes que ocuparte.

Ahora eres tú quien debe convertirla en una página colorida y enérgica de experiencia vital.

¡No olvides contarnos qué tal tuvieron a bien venirte los consejos que te diéramos!

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