Qué Ver en Vilnius: guía útil para una escapada a la capital de Lituania

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Europa es un territorio en cuya diversidad reside su grandeza.

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Por eso, para conocer lo que es Europa no basta con tomar los elementos que nos vienen a la mente con las grandes urbes: la romántica París, la dinámica Londres, la histórica Roma, la moderna Madrid

Hacia el noreste del continente, completan el viejo puzzle tres repúblicas, «las bálticas», de una de las cuales, Lituania, y su capital, Vilnius (o Vilna en español), te queremos hablar hoy.

Con algo más de 500.000 habitantes, Vilnius nos recuerda más a un pueblo que a una gran ciudad.

Cuenta con un gran pasado, pues en los inicios de la era moderna, el Ducado de Lituania participó en la conformación de la República de las dos Naciones, organización estatal que controló varias importantes rutas de comercio entre el mar Báltico y el mar Negro.

Aunque, siendo sinceros, si no eres un gran aficionado al baloncesto (Lituania fue la cuna de algunos inmortales astros del basket soviético) es posible que cuando te hablen de visitar Vilnius respondas con un «¿visitar qué?».

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Hoy en día, la mayoría de los viajeros que llegan a la ciudad lo hacen desde países y regiones vecinas.

Y justo por eso de la recomendamos. Fíjate, no solo:

  • Vilnius cuenta con un casco antiguo declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad.
  • Asimismo, reúne en uno de sus barrios ejemplos de vanguardia arquitectónica.
  • Además, es una de las capitales más baratas para viajar dentro de Europa (apareció entre las 14 más baratas en un reciente ranking).

Con lo que ya puedes entender por qué te animamos a ir a conocer esta pequeña desconocida, llena de encanto, con mucho futuro y con un complejo pasado de cuya mezcla surge una ciudad de vocación universal pero con un tamaño todavía abarcable.

Aquí te damos algunas recomendaciones para que sepas qué ver en Vilnius, dónde alojarte y cómo moverte, para que te animes a visitar Vilna antes de que se vuelva mainstream ;)

Para que rompas todos tus prejuicios sin romper por ello tu cartera, recorriendo todos sus rincones estirando al máximo tu presupuesto. Por cierto, si te lo estabas preguntando, la moneda de Lituania es el euro.

Para un viaje de estas características, te recomiendo llevarte alguna tarjeta monedero, para que puedas controlar lo que gastas y sacar dinero del cajero sin comisiones.

Aquí te dejo mi opinión de la tarjeta Bnext después de usarla en 2019.

Y por supuesto, para que tengas una magnífica experiencia échale un vistazo a los preparativos antes de realizar un viaje al extranjero.

 

1. Transporte

Antes de hablar sobre el transporte en la ciudad, aquí tienes una guía de trucos de Skyscanner para llegar de forma económica a Vilnius desde España y para que ahorres en general cada vez que vayas a viajar.

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Cuando aterrices en Vilnius, para ir desde el aeropuerto a la ciudad, las mejores opciones son el bus y el tren.

El autobús vale solo 1 euro y tarda unos 20 minutos. No hay más objeciones, señoría.

Bueno, sí: si tienes prisa o viajas en horario nocturno, un taxi te vale unos 5-6 euros.

Para moverte por la ciudad la mejor opción es ir a pie.

Aunque hay un buen transporte público. Eso ya depende de cómo planifiques la visita, porque realmente todo está muy cerca.

Si vas a pasar dos jornadas, divides la ciudad y dedicas uno a cada parte.

Desde luego, el casco antiguo, tan completo y compacto, se merece todas las horas de paseo que puedas dedicarle.

Pero recuerda que las cosas se aprecian por contraste, con lo que combina piedra vieja con acero y cristal siempre que puedas.

Lo mejor es, como siempre, conseguir vivir el barrio antiguo en diferentes momentos del día. Con sus diferentes luces y ambientes.

Recuerda que no tienes que ser Scarlett Johansson para que un viaje en autobús sea una experiencia turística memorable.

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Tal vez después de una pateada sin rumbo por Vilnius te encuentres una parada de bus y tras estudiar un poco el mapa decidas coger la línea que más te acerca a tu hotel o lugar en el que de alojas.

Será un trayecto por la ciudad que seguramente no carecerá de interés y que te proporcionará una perspectiva tranquila sobre la ciudad y sus habitantes.

En Europa, sé listo o lista y piensa siempre en el transporte público colectivo como en una atracción turística más, con el plus de la utilidad del efecto centrípeto hacia tu campamento base.

 

2. Qué ver en Vilnius

La historia de Vilnius es larga y compleja.

Por su situación, ha sido un punto de paso importante y de interés por el control del territorio que la circunda.

No olvidemos que simplemente la Lituania actual tiene frontera con cuatro países (Letonia, Bielorrusia, Polonia y el enclave ruso de Königsberg), además de salida al mar Báltico.

En la ciudad hay ese poso cosmopolita, heredado de judíos, católicos y soviéticos que ahora es capaz de reinventarse, como Madonna en su nuevo disco (da igual cuando leas esto), en una identidad europea dentro del juego de diversidad en la unión que propone el nuevo politburó desde Bruselas.

La historia, como siempre, tiene su reflejo en la arquitectura.

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Edificio al estilo soviético

Por eso Vilnius propone un mejunje harto interesante en el que se entremezclan iglesias y catedrales católicas romanas con edificios reflejo del realismo socialista y nuevas construcciones modernistas al gusto europeísta (con mucho cristal).

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Edificio modernista

El casco antiguo, medieval está, como te decimos, muy cuidado y se mantiene protegido. 

En lo que sigue, te desgranamos una propuesta de elementos monumentales y de interés turístico que visitar en la capital de Lituania, Vilnius, para que dibujes entre ellos un itinerario por esta ecléctica y acogedora villa báltica.

 

2.1 Catedral de Vilnius

Es la principal iglesia católica de Lituania.

El rey Mindaugas mandó construir la catedral allá por el año 1251 tras su conversión personal al cristianismo. Luego se convertiría en un lugar de culto a su persona por las aristocracias locales, casi de corte pagano tal y como era el culto en ese lugar antes de dicho monarca.

Realmente, la conversión nacional al cristianismo de Lituania fue un proceso largo de varios siglos zarandeado por los avatares políticos de alianzas y luchas.

La pugna este-oeste, que en el juego floral para el que servía de pantalla la religión se representaba en la lucha entre la católica Roma y el mundo ortodoxo, se desequilibró a favor del acercamiento a Polonia y a las monarquías que se enfrentarían crecientemente desde entonces a Rusia.

La reforma protestante no desvió a Lituania de la historia como sí hizo en muchas naciones del norte de Europa y hoy en día el 70% de la población se considera católica, apostólica y romana

Lituania cuenta con muchas iglesias en su territorio, aunque obviamente la más importante es la catedral.

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Como se quemó en el transcurso de toda esta historia y tuvo que ser reconstruida, el valor histórico de sus muros y la semiótica de cada uno de sus ornamentos da para largo y tendido.

El lenguaje de la arquitectura no es gratuito (aunque la entrada a la Catedral sí lo sea) y por eso es muy recomendable que si quieres descifrar un monumento tan complejo como es una catedral católica romana en el este, te proveas de alguna guía (ya sea una persona o una física).

Lituania es un país que se cuela en la historia de perfil ya que fue en muchos momentos objeto de disputa.

Para comprenderlo, por el uso que se ha hecho por parte de sus oligarquías locales de la religión para preñar una mitología nacional, has de tener en cuenta que ningún detalle simbólico de un edificio paradigmáticamente emblemático como éste es baladí.

 

2.2 Iglesia de Santa Ana

Cuenta una leyenda que Bonaparte (que estuvo de visita cual Deliveroo de la edad moderna) se enamoró de esta iglesia y se la quiso llevar a París, tras haber quedado prendado por ella durante la frustrada invasión a Rusia de las Guerras Napoleónicas.

Y la verdad que bonita es. La iglesia, la guerra no. La guerra es mala. Sobre todo si no ganas nunca, como Lituania.

La de Santa Ana es una iglesia construida con 33 tipos de ladrillos que se considera un ejemplo de arquitectura gótica.

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Es una de los principales atractivos turísticos de la ciudad y un must de las cosas que ver en Vilna.

Allí podrás disfrutarla, a pesar de los deseos de Napoleón, y en perfecto estado porque no solo no se la llevaron los franceses, sino que a principios del siglo XX se renovaron ciertas zonas de los laterales y durante los años 60 y 70, en plena época de salvaje opresión soviética a la cultura y creencias del pueblo lituano, se restauraron las torres.

 

2.3 Pilies Gatve

Pilies es el nombre de una de las más antiguas y bonitas calles del casco antiguo de la ciudad de Vilnius.

Va desde la plaza de la catedral y del castillo hasta el Ayuntamiento.

Como reflejan sus fachadas, era la calle principal en la que los nobles y los ciudadanos más ricos construían sus casas.

Tiene una preciosa mezcla de casas de estilos gótico, renacentista y barroco.

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Hoy, es un foco de actividad turística por la belleza que se contempla en dichas edificaciones y las animadas terrazas que invitan a elegir Pilies para hacer una parada.

He ahí la óptima ocasión para probar uno de los famosos cepelinai (masa de patata rellena de queso o carne) o una infusión, bebida muy habitual en los encuentros sociales entre los lituanos.

 

2.4 Calle de la literatura

Esta calle peatonal, a pesar de ser pequeña, tiene mucho encanto.

Es un espacio de exposición artística donde se muestran creaciones al aire libre.

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También se refuerza la conmemoración de las obras de la literatura del país a través de objetos mediante las que se representan.

Los artistas exponen sus nuevas creaciones y puedes entrar en contacto con los elementos y símbolos importantes para la identidad cultural de los lituanos, por lo que si eres una mente inquieta interesada por el arte y la ficción, se te antojará una parada imprescindible.

 

2.5 República de Uzupis

Se trata de una de las zonas que ver en Vilna más fascinantes, que demuestran el carácter cosmopolita de esta pequeña ciudad con vocación universal.

Hace aproximadamente dos décadas, esta zona de la ciudad, que se encontraba abandonada, sufrió una peculiar «invasión».

Fue tomada por artistas, poetas, músicos, escultores… quienes se organizaron para declarar una «República de Uzupis» (ya solo el nombre mola muchísimo).

Tienen su propia bandera, burocracia, moneda y gobierno.

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La zona, que como has leído era un barrio sucio y sin apenas infraestructuras, ha florecido como «república independiente» al son de la bohemia.

Con lo que se ha vuelto un lugar moderno y acogedor.

E híper interesante para el turismo, claro está.

Si ya Vilnius es peculiar en su carácter de capital-pueblo, con sus contrastes y su denso poso de siglos de historia, el florecimiento de este país de artistas bohemios es un complemento perfecto.

No dejes de visitarlo porque es uno de los sitios más singulares que ver en Vilnius: no es posible encontrar en ningún lugar del mundo algo tan… universal como una nación de poetas.

 

2.6 Castillo de Trakai

Tiene nombre de fase final de un videojuego de Super Mario y hasta cierto punto puede que sea la última etapa de tu visita a Vilna.

Es una de las excursiones más interesantes que puedes hacer desde Vilnius para conocer la comarca circundante, apreciar el bellísimo paisaje báltico y, de nuevo, entrar en contacto con los vestigios de una historia que es múltiple y compleja.

El castillo de Trakai, a 30 kilómetros de Vilnius, es la máxima representación la Lituania medieval. Fue uno de los principales centros del Gran ducado de Lituania.

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Sus muros, que sobrevivieron a los siglos de intemperie, fueron usados también como cárcel en el pasado totalitario del país.

Hoy la entrada y la salida está permitida a todo el mundo siempre que abones (como adulto) los 7 euros del ticket.

A ello hay que sumar que los alrededores, que son gratuitos, son de una belleza enorme, regados con lagos y colinas con ese estilo inconfundible del centro y norte de Europa.

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Para ir desde Vilnius hasta Trakai puedes elegir el bus o en tren. El trayecto dura entre 30 y 40 minutos y el precio para los dos transportes ronda los 2€. Sin duda, uno de los parajes más bellos que ver en Lituania.

 

3. ALOJAMIENTO: BUENO, BONITO Y BARATO

Uno de los problemas de viajar es que buena parte de nuestro presupuesto se lo coma el alojamiento.

Por ello a la hora de viajar debemos tener cuenta dos cosas importantes.

  • El alojamiento debe ser cómodo, pero si no buscamos un turismo de comodidades (balnearios, spas) no nos merece la pena pagar por lujos.
  • El alojamiento debe ser lo más céntrico posible, pero al mismo tiempo evitar una zona ruidosa nos puede permitir disfrutar de la noche… durmiéndola.

La forma que elijamos para hospedarnos es también una forma de socialización: si somos tímidos o si nos va conocer gente, influye en el tipo de alojamiento por el que optemos.

Si nuestro plan para Vilnius es patear la ciudad, es importante que nuestra espalda encuentre reposo y nuestra cabeza también cuando nos toque recobrar fuerzas.

Si vamos solos, apreciaremos compartir los desayunos con más viajeros.

Vilnius es pequeño, así que ningún sitio va a ser «lejos» -por eso, despreocúpate.

Recurre, eso sí, a otros de los trucos infalibles para ahorrar en alojamiento, como por ejemplo evitar las temporadas altas, que es cuando todo el mundo se va de vacaciones y los precios se alzan.

También tener en cuenta las fiestas y festivales, como la Navidad o, si la celebran, la Semana Santa, facilita la preparación del presupuesto.

Nuestra opción favorita para ahorrar en alojamiento es la de realizar Couchsurfing No me cansaré de recomendar esta forma de viajar y hospedarse en un país extranjero.

Si todavía no la conoces, se trata de una red de viajeros que mediante un sistema de confianza y recomendaciones de terceros se ofrece apoyo mutuo en lo que a turismo y alojamiento se refiere.

El concepto es muy sencillo y se organiza gracias a internet. La idea principal es la de prestar tu sofá para que otra persona pueda dormir. Es totalmente gratuito, ya que lo se pretende es ayudar a otro viajero.

No solo te estás ahorrando dinero para alojarte, que sí: que eso está muy bien; lo mejor es el vínculo que se crea con las personas con las que te estás quedando.

Originalmente, el concepto era, tal como te contamos, ceder el uso de tu sofá a un viajero.

Actualmente... hay de todo: habitaciones enteras para ti, algunas con baño privado e, incluso, lo que me ocurrió a mí en Vilnius es que tuve una casa entera para mí y el anfitrión vivía en la casa de al lado.

Vilnius es una ciudad pequeña, sí, pero muy cosmopolita y volcada en la red. Por lo que (puedes comprobarlo) cuenta con una gran cantidad de anfitriones en Couchsurfing.

Así que si ya has utilizado esta forma de viajar y alojarte, Lituania será tan acogedora como lo fueron tus pruebas anteriores con esta red. Si va a ser tu primera vez, te aseguro que el recuerdo que tengas de Vilnius será de una nueva dimensión comparado a todas las formas de conocer el mundo que hayas probado hasta ahora.

Couchsurfing es una red basada en la confianza. Por lo que si todavía no te ves lanzándote en ella o por falta de rodaje en la misma no das con quien te acoja en Vilnius… no te preocupes.

Puedes optar por un hostal o una Guest House.

Esto es algo en el que los europeos nos llevan muchísima ventaja a los españoles.

El turismo de mochileo lleva implantado en las naciones del norte una generación más que en la nuestra.

Por ello, es increíble la cantidad y calidad de hostales desde 7 euros con habitación compartida (sobre 4 personas) que puedes encontrar.

Algunos de estos hostales tienen el desayuno incluido, pero si el tuyo no lo tiene no pasa nada ya que comer fuera, en este caso desayunar en la calle, mirando muros medievales, es bastante barato.

De la misma manera, no te desesperes por buscar la mejor ubicación ni la más céntrica, el transporte público en Vilnius funciona bien, hay bastante y es barato (y si te gusta caminar como a mí, la mayoría de las distancias se pueden hacer andando).

Como sabes, para este tipo de hostales lo mejor es recurrir a un buscador como Booking o Hostelworld. Y luego, si es posible, contactar directamente con el que nos parezca más económico.

 

4. Conclusión: visitar Vilnius: un acierto seguro que se pondrá de moda

Si nos permites calcular tus pasos, yo diría que Vilnius (y el castillo de Trakai) pueden proporcionarte una visita satisfactoria si les dedicas 3 días. Y por supuesto acuérdate de la importancia de planificar un viaje.

En esos días, puedes incluir alguna visita a museos o exposiciones, o sumirte en algún free-tour de los que duran 2 ó 3 horas y que te enseñan los puntos de mayor interés de la ciudad (que suelen ser los de más afluencia y a los que menos tiempo puedes y quieres dedicar…).

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Estos free-tour son geniales para empezar a conocer el terreno por el que vas a moverte. Y recuerda que la tradición europea para este tipo de visitas gratuitas guiadas es que al final la «gratuidad» se convierta en algún tipo de propina voluntaria al guía que te ha mostrado la ciudad…

Después, basta con seducir al ingenio para dar con la Vilnius más auténtica, la de las terrazas, los paseos y los descansos en compañía de la mucha gente joven que te encontrarás.

Lituania es un país muy vivo, ansioso de darse a conocer, acogedor y con mucho apego a la modernidad.

Si el cuerpo te pide una escapada increíblemente económica que esté un poco alejada del turismo masificado, estás todavía a tiempo de conocer una capital-pueblo efervescente que te sorprenderá las cuatro estaciones del año.

Prepara tu fin de semana en Vilnius con cierta flexibilidad y volverás con ganas de recomendarle a todo el mundo la experiencia y, también, de seguir aprendiendo por tu cuenta sobre la historia fascinante de las gentes de esas lejanas pero cercanas tierras bálticas.