Todo lo que necesitas saber antes de visitar el Museo del Prado

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Lo último de lo último

Si estás leyendo esto en 2019, debes saber que el actual año es el bicentenario del Museo Nacional del Prado.

Sí: fue fundado en 1819.

Desde entonces, es considerada una de las pinacotecas más importantes del mundo, si no la más.

Estamos ante una de las colecciones de cuadros irrepetible.

Única.

Algunas de esas pinturas son conocidas universalmente, como Las Meninas de Velázquez o El Jardín de las Delicias de El Bosco.

Pero la importancia de esta institución no está en lo que ya conoces.

Si no en lo que te queda por descubrir.

Muchas de sus obras ya las conocías, aunque no lo sabías.

Del mismo modo que hay personas que ponen palabras a lo que sentimos, El Prado pondrá nombres a lo que ya imaginabas.

Por cierto: no: el Guernica de Picasso no está en el Museo del Prado, sino en el Centro Nacional de Arte Reina Sofía.

Pero no te preocupes si has llegado hasta aquí buscándolo, porque están muy cerca.

El Museo del Prado se sitúa en el Paseo del Prado, entre la fuente de Neptuno (donde celebran sus glorias los aficionados del Atlético de Madrid) y la Estación de Atocha.

 

 

De hecho, la antigua parada de Metro de Atocha ahora se llama «Estación del Arte», en referencia a que en sus cercanías se encuentran el Reina Sofía, el propio Museo del Prado y el Thyssen-Bornemisza.

Ese último, a diferencia de los otros dos, es privado y nadie sabe muy bien cómo se pronuncia.

Pero es importante también y si tienes más de 28 años tal vez te suene la Baronesa Thyssen, porque estaba en muchos saraos.

Llegar al Prado, su museo y su paseo, es muy fácil, y además toda esa zona es un atractivo turístico de Madrid (al lado del Parque del Buen Retiro, ¿te suena?).

La cuestión es cómo planeas abordar tu visita al Museo del Prado.

Pues es un espacio inmenso que, además, exige cierta concentración para disfrutarlo.

Aquí te damos unas claves sobre cómo planear tu abordaje al barco del arte y disfrutar convenientemente del botín dependiendo de tu perfil de visitante.

 

Artistas en un museo: ¿visitantes o parte de la exhibición?

El Museo del Prado es, quizá, la institución, el monumento, el espacio objetivamente más importante de todo Madrid y probablemente de toda España.

Salvando algunos hitos arquitectónicos que aun así sería más fácil recuperar de una eventual destrucción.

El valor del Prado es incalculable.

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Por ello, el Prado atrae a visitantes de todo el globo a sus puertas.

Gente más o menos entendida en Arte que se acerca a minimizar la distancia con algunas de las obras más conocidas de la historia.

Muchos artistas visitan el propio museo.

Algunos, incluso, te los puedes encontrar pintando alguna réplica en sus caballetes en el propio museo.

Esto está permitido, habiendo pedido los permisos, con algunas restricciones.

Hay algunas obras que está prohibido replicar (Las Meninas, por ejemplo), y las copias deben contener deliberadamente variaciones sobre el original.

No pueden ser exactas.

Todas las copias se registran en el Museo, para tenerlas controladas.

Con lo que si se pueden hacer pinturas… imagínate qué pasa con las fotos.

Sí: se pueden hacer fotografías y vídeos en el Museo del Prado. Con ciertas restricciones.

El material que utilices no puede ser profesional.

Eso exige permisos.

Puedes transportar tu típica cámara, pero no entrar con un set de TVE a hacer una grabación profesional sin avisar antes.

Si eres Rosa María Calaf, Almudena Ariza, Letizia Ortiz u otra periodista famosa, ya sabías esto.

Pero si no, tal vez te sea de interés saber que tampoco se permiten palos de selfie o trípodes.

Tu visita al museo no puede ser aparatosa.

Si eso es lo que quieres tienes que pedir permiso.

En el fondo, los artistas que están allí haciendo réplicas son un poco parte del show.

Del mismo modo, la gente que sabe mucho de arte aporta su granito a la a la exposición regalándonos poses retorcidas mientras miran los cuadros.

Y además outfits sofisticados que hacen de las salas de esta universal pinacoteca un zoológico humano variopinto y coloridamente ornamentado.

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Grupos omnífagos: ¿no es mejor especializarse que intentar abarcar todo?

Dentro de la fauna de visitantes del Prado, uno muy común son los grupos que recorren las estancias como si tuvieran prisa.

En realidad la tienen.

Son ejemplos de turismo omnífago: su objetivo es consumir mucho en poco tiempo.

Por eso parece que van contrarreloj... porque en verdad lo van.

Es normal si es eso lo que entienden por aprovechar lo que han pagado.

La entrada general es de 15 euros, por dictado del BOE de 28 de mayo de 2016.

Eso, si no perteneces a ningún grupo o colectivo que cuente con descuento (parados, jóvenes y familias numerosas).

Si evitas que los grupos omnífagos te arrastren, física y anímicamente, puedes replantearte tu visita de una forma más estratégica.

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El triunfo de Baco, Diego Velázquez

Una forma fácil de evitar la premura impuesta por el sucio dinero… es entrar gratis.

¿Cómo entrar gratis al Museo del Prado?

Muy fácil. 

  • Puedes esperar al 19 de noviembre, que es su cumple.
  • Ir el día de los museos, que es el 18 de mayo.
  • Esperar a las 2 últimas horas de exposición.

Obviamente, si no puedes disfrutar de este lugar atestado de gente en las dos fechas señaladas, tu eco-opción es la de entrar a última hora.

Esta alternativa tiene ciertas restricciones, como la del reloj (el museo cierra a las 20 horas de lunes a sábado y  las 19 los domingos).

También, que la entrada será solo a la llamada «Exposición permanente», la colección que siempre está en el Museo.

Las otras, las colecciones temporales, son exhibiciones que se organizan sobre un autor, una época o una temática.

Poseen obras prestadas de otras instituciones o sacadas para ello de los archivos del propio museo.

Si el interés que te ha movido es alguna exposición temporal, entonces no te queda otra que pagar.

Eso sí: en esas dos últimas horas, la entrada a estas exhibiciones temáticas cuesta la mitad que el resto del día.

Si lo que te interesa es la exposición general, ¡enhorabuena, es gratis a última hora!

Gratis… y enorme.

El Museo del Prado es una colección inmensa de pintura y no puede verse en un solo día.

Asúmelo: no vas  a poder empaparte de todas las obras allí presentes.

No vas a convertirte en un experto de la noche a la mañana.

Si vas a una cata de vinos, pruebas un poco de cada uno, ¿verdad?

No te tomas tres cajas…

Con el arte pasa lo mismo: no ganas nada si tratas de emborracharte de golpe y porrazo.

Es mejor que te plantees el Prado a sorbitos, captando y disfrutando dentro de tu alcance.

Haz una visita al Prado que pueda disfrutar la mejor versión de ti mismo, pero no te vuelvas inauténtico, cual falsificación de puesto de suvernirs y artículos de coña.

Es mejor elegir unas pocas salas, obras o autores.

Ninguna persona, por aficionada al arte que sea, puede pasar horas y horas con un mínimo de concentración que le permita disfrutar de lo que está viendo.

Plantéate tu visita como algo con principio y fin.

No como una jornada de desgaste.

Así será agradable y evitarás el momento zombie al final del día, arrastrándote por el suelo ante la mirada compasiva de un bedel diciendo «quiero más arte, máaas aaaarte».

Evita eso.

No te conviene.

Decide que irás a tal o cual sala y pasarás el tiempo que lleves pensado tranquilamente, sin prisas.

Sin mirar el reloj calculando cuántos minutos por cuadro de media llevas y te quedan.

Es importante que vayas con energía y con el estómago lleno para aguantar las largas caminatas, aquí algunas ideas para comer barato en Madrid.

Tú disfruta de tu visita en tus términos que para decir que lo has visto todo no hace falta sufrir intentándolo.

 

¿Cómo planear tu visita al Prado?: explora on-line la colección

El Museo del Prado tiene una página web estupenda con un buscador.

Es la típica web de una institución pública bien hecha: con un buen diseño, funcional, limpia y accesible.

También existe la opción de visitas virtuales en el museo del Prado.

Puedes incluir términos en el buscador y te propondrá obras en las que dicha palabra aparece indexada.

Las descripciones son bastante completas, con lo que puedes usar palabras todo lo rebuscadas que pienses.

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El jardín de las delicias, El Bosco.

El Museo del Prado tendrá algo que ofrecerte busques lo que busques.

Selecciona según tu nivel de conocimientos.

No intentes dártelas de nada, el arte es para todos y cualquier pude disfrutarlo.

No es necesario que te vayas a lo más conocido ni a lo totalmente dispar.

Si te molaría ver obras con gente a caballo, hazte una lista con señales en el mapa y ya tienes tu itinerario.

Seguro que luego tienes para escribir una entrada estupenda en tu blog.

¿Te pensabas que el arte es una cosa de entendidos?

Pues claro: y todos somos entendidos.

Si te gusta el mundo de las flores y la botánica, puedes planear tu itinerario por el Prado (nunca mejor dicho) sobre una búsqueda previa de cuadros con motivos vegetales.

O lo mismo con los paisajes, con ciertos lugares, con animales…

No dejes que nadie te imponga lo que debes ver.

Si el Prado es la institución con la importancia mundial que tiene, es porque en él el arte se convierte en una ventana hacia el mundo que cualquiera puede abrir.

No dejes de disfrutar la tuya.

Mira: un ejemplo de búsqueda con «perro»

¿A que está guau?

 

Guías y audio-guías: ¿merecen la pena?

El mundo del arte es un ámbito bastante más complejo de lo que puede parecer.

Por lo que nunca está de más cierta ayuda que aporte algo de «comprensión» sobre lo que estás viendo.

Obviamente, la mejor manera de obtenerla es a través de un ser humano.

Si es un amigo mejor.

Si tienes algún amigo aficionado al arte, no lo dudes: pagarle la entrada al Prado puede ser un regalo para él… y el mejor gasto que puedes hacer para ti.

Los cuadros no son meras pinturas bonitas.

Tienen una semiótica detrás, una historia, un diálogo.

Una persona que sepa de arte puede hacerte ver cosas de las que por ti mismo nunca te habrías percatado.

Así que no lo dudes: invítale a enseñarte.

Si en tu círculo de amistades no hay gente cultivada, no pasa nada.

Puedes pagar por el servicio a un o una profesional y no es delito.

Visitar una exposición en compañía de un guía, nos facilita la orientación al ser posible plantear las preguntas que nos asalten.

Esa es la ventaja que no proveerá nunca una audio-guía.

Y es más barato que contratar a alguien.

¿Merece la pena una auto-guía?

En el fondo, la grabación de la auto-guía en un museo suele ser la que se hace de los textos que previamente puedes haber conseguido.

Está bien si vas a deambular por el museo, puesto que marcando el número de obra te dará información sobre la misma.

Si has planeado previamente tu visita, también puedes haber preparado tu propia guía.

Si no, quítate las vergüenzas, saca el turista todo terreno que llevas dentro y no dudes en hacerte con estos cascos sabios.

Hay buenas razones.

  • Las audioguías no son caras.
  • Evitas el aburrimiento.
  • Quedan monísimas.

Cuando algo enriquece nuestras experiencias… ¿podemos ponerle precio?

Con una audioguía, nuestro paso por el Museo del Pradro será algo totalmente diferente.

Cada cuadro se abrirá a una con el mundo que lo sostiene, y por tanto podremos sentir que formamos parte de él.

No solo es un audio: es la puerta de entrada a la corte de tal o cual rey, al bucólico paisaje en el que nos desperezaremos lozanos, al ruido de la fragua ruda y viril que excitará los rudimentos más básicos de la psique de la especie…

Además, si vas a hacer (como ya hemos dicho que se puede) algún selfie, las audioguías te darán un aspecto de entendido interesante.

Ideal para el perfil del Tinder o del Meetic -para entendidos de arte exigentes-.

 

El Prado: una espera que merece la pena

Seamos serios: visitar Madrid y no haber ido al museo del Prado es como no haber pisado la capital de España.

Tenemos frente a nosotros el objeto de deseo mundial más apreciado: el palacio por excelencia del Arte.

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¿Te lo vas a perder?

No vas a ser el único o la única que llegue a la conclusión de que merece la pena, y mucho, cruzar todas esas salas.

Por eso, tómatelo con calma: si vas a visitar el Prado, cuenta con unos 20 o 30 minutos de espera.

Afortunadamente, el entorno, el Paseo, es casi tan bonito como lo que te espera dentro.

Y la gente que te rodea, de lo más variada: te darás cuenta en seguida.

El público que acude al museo más visitado de España es de todo tipo, desde guiris con sandalias y calcetines a señoritos y señoritas bien vestidas o estudiantes de Bellas Artes con rastas.

El arte, vayas a hacerte selfis o a fijar la atención detenidamente en una de sus piezas, atrae a todos los públicos.

Por eso si tienes alguna duda sobre qué hacer con tu tiempo en Madrid, que sea sobre el que te sobre de visitar esta monumental colección.

Si te estás planteando visitar Madrid próximamente, seguro que te interesa conocer un poco más a fondo el bus turístico de Madrid.

Recuerda que la entrada al museo son solo 15 euros.

Cubrirás toda una mañana o una tarde (tarde-noche si vas en el horario gratuito) que seguramente recordarás toda la vida como una de las mejores experiencias que hayas vivido.

Siempre perpetua.

Siempre reciente.

Sea cual sea el tiempo que quieras o seas capaz de dedicarle… Ya sabes: Ars longa, vita brevis.

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